“Solo Dios es nuestra esperanza”

Al conmemorar el 204 aniversario de la Bendición Milagrosa, se nos invita a contemplar el misterio de la presencia de Dios entre nosotros. Esta conmemoración no es simplemente el recuerdo de un acontecimiento ocurrido hace 204 años en Burdeos, sino un testimonio vivo de que Dios sigue actuando entre nosotros, guiándonos con su providencia y amor.

El lema “Solo Dios es nuestra esperanza” resuena profundamente en nosotros, miembros de la Familia Pedro Bienvenido Noailles. La esperanza, en sentido teológico, no es un optimismo frágil ni una negación del sufrimiento. Es la expectativa confiada arraigada en la fidelidad de Dios.

Milady Peychaud testificó después de la Bendición Milagrosa de 1822 que no vio nada, pero oyó a alguien decirle: “Yo soy el que soy”. Al igual que la auto-revelación de Dios a Moisés en la zarza ardiente: “YO SOY EL QUE SOY” (Éxodo 3,14). El mismo Dios nos acompaña como nuestra esperanza, mientras proclamamos al mundo que “la Comunión es posible”. Caminamos por la fe y escuchamos las mismas palabras una y otra vez: Dios nos dice a cada uno: “Yo soy el que soy, espera en mí y vivirás”.

La Iglesia acaba de concluir el Año Jubilar de la Esperanza. El Papa León XIV, durante su homilía en la Epifanía de 2026, afirmó que el Año Jubilar ha concluido, pero que la búsqueda espiritual continúa. En un mundo a menudo sacudido por la incertidumbre, el conflicto y la desesperación, el 204 aniversario de la Bendición Milagrosa nos llama a reencontrarnos con Aquel que nunca falla. La Bendición Milagrosa es señal de que la gracia de Dios es suficiente. Incluso cuando flaquean las fuerzas humanas, “solo Dios sigue siendo nuestra esperanza”. En 1822, la fe de nuestras fundadoras fue ratificada por Dios, en el “Yo soy”, y así afrontaron los desafíos de su tiempo con renovada esperanza. También nosotras estamos llamadas a vivir con confianza y esperanza profundas, entregando nuestros miedos y aspiraciones al Señor, el único que asegura nuestro futuro.

La Hna. Macrina Wiederkehr, en su libro “Contempla tu vida: Una peregrinación a través de tus recuerdos”, nos invita a ver nuestra vida como un territorio sagrado, donde cada recuerdo es un paso hacia una comunión más profunda con Dios. La Hna. Macrina señala que somos peregrinus en camino con Dios y para Dios. Dice: “Una peregrinación es un viaje ritual con un proyecto sagrado. Cada paso del camino tiene un significado...”. Al contemplar la Bendición que recibimos el 3 de febrero de 1822, tenemos la certeza de que somos peregrinas cuya fe está profundamente arraigada en la promesa de que Solo Dios basta.

Leemos en las Constituciones de las Hermanas de la Sagrada Familia de Burdeos (Art. 42) que Dios nos guía a través del Espíritu Santo “a la plenitud de nuestra vocación... Dios nos ayuda a descubrir su voluntad y a aceptarla de todo corazón”. Dios se nos revela cada día y estamos eternamente agradecidas: “Solo Dios sigue siendo nuestra esperanza”. Que este 204 aniversario renueve nuestra valentía para caminar con fe, servir con amor y proclamar con nuestras vidas que Solo Dios es nuestra esperanza. Que seamos faros de esperanza para quienes servimos y portadoras de la Buena Nueva al mundo.

¡Feliz 204 aniversario a todos!

Hna. Clementine MAMPHETELI SEKANTSI

Sudáfrica