UNA VENTANA ABIERTA A LA VIDA





UNA VENTANA ABIERTA A LA VIDA

 

Acabamos de vivir una experiencia maravillosa con jóvenes de diferentes parroquias, en un campamento de verano del 7 al 12 de julio.  Formaban el grupo de Confirmación  y tenían de 11 a 16 años. Este campamento se inscribía en el cuadro de objetivos  que se había propuesto nuestra comunidad para vivir nuestra misión.  Jolanta y yo formábamos parte del grupo y aportamos nuestra presencia y algunas actividades pastorales para los jóvenes.  

Señalamos que quien organizó esta actividad fue Pierre Labossiére, Vicario de la Parroqui de San Carlos, donde trabajamos.          .

En total 22 jóvenes, chicos y chicas que participaron activamente en las actividades en un ambiente de alegría. Les acompañában 7 monitores 3 hombres y cuatro mujeres. 

Tres hechos me llamaron la atención. Me gustaría compartir con vosotras mis impresiones.

  • El empeño del Padre Pierre, a pesar de su edad avanzada,  en reunir jóvenes de distintas procedencias, para que hagan una experiencia de vida en una fraternidad sin complejos, como decía San Pablo : ya no hay ni judíos ni paganos, ni blancos ni negros ; ni ricos ni pobres, porque todos son hijos e hijas del mismo Padre que está en los cielos.

  • La apertura bilateral tanto de los jóvenes como de los monitores y monitoras, en un clima de confianza mútua , signo manifiesto de la alegría de vivir juntos. Se manifiestó por la integración de los que venían por primera vez al grupo ya existente, por su apertura para escuchar al Espíritu de Dios en los momentos de oración, por el aumento de la confianza hacia sí mismos y hacia los demás.
  • El testimonio de vida de una señora  de Quebec, de 49 años, catequista en su parroquia, para quien el momento de intercambió mutuo, fue también el momento de su liberación total, del descubrimiento de la presencia activa de Dios , de su perdón y misericordia que nos acompaña sin cesar. Sobre todo apreció mucho nuestro testimonio de vida y manifestó su deseo de continuar reuniéndose con nosotros para dialogar sobre nuestra vida de seguimiento de Cristo. A fin de cuentas, este último punto me ha enseñado que somos una multitud que busca a Dios y vive de su vida, y ha dejado en mi la certeza de que en Jesús la comunión y la colaboración es posible.          
  • Para terminar, puedo afirmar con satisfacción la alegría que he experimentado participando a esta primera experiencia pastoral. Me arriesgo a creer que con Jesús, unidos en una voluntad común de progreso, podremos vivir y ser testigos en este ambiente de Quebec.

  

 

Aldégonde MBALANDA

Montréal Quesnel Canada