Sesión Misionera

Nueve Hermanas de seis diversos países participan en esta sesión. Todas ellas han tomado parte en la anterior sesión y se sienten bastante en casa en este lugar tan especial para nosotras. Algunas ya son misioneras, y otras están en proceso de discernir su llamado.

Sesión Misionera


MARTILLAC


05 – 14 Diciembre de 2011


 



 


Nueve Hermanas de seis diversos países participan en esta sesión.  Todas ellas han tomado parte en la anterior sesión y se sienten bastante en casa en este lugar tan especial para nosotras.  Algunas ya son misioneras, y otras están en proceso de discernir su llamado. 


 


Apertura de la Sesión


La sesión se abrió con estas palabras de bienvenida:  


“Bienvenidas a todas y a cada una a esta sesión que es la continuación del tiempo de reflexión que ustedes han vivido en las tres últimas semanas. ”.


“Estaremos juntas nueve días durante los cuales esperamos AHONDAR EN NUESTRA COMPRENSION DE LA VIDA MISIONERA SAGRADA FAMILIA. 


La Iglesia ha sido siempre una Iglesia misionera.  A través de un número incontable de hombres y mujeres, mensajeros de Cristo, que dejaron sus países para anunciar la Buena Nueva en tierras extranjeras, la Iglesia se difundió por todo el globo y se convirtió en Iglesia universal – en una FAMILIA, donde gente de toda lengua, cultura, nación y grupo étnico pudiera reunirse en el amor del mismo Creador, Dios.  Jesús dijo:


 ‘Como el Padre me envió, yo también os he enviado’ (Jn 20, 22). 


‘Vayan por el mundo y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos’ Jn 28, 19).


‘Que todos sean uno’ (Jn 17, 21)


 


Este es también el sueño de nuestro Fundador: un sueño de comunión en la diversidad, comunión en todas las cosas.  El sueño asume un significado totalmente nuevo para nosotras cuando, atentas a los signos de los tiempos, nos abrimos a una realidad mayor – el universo en evolución.  150 años después de la muerte de nuestro Fundador, podemos ver con gran alegría que nuestro carisma es una respuesta, una fuente de fuerza para nuestras vidas en el mundo de hoy.


 


En nuestras reflexiones en estos días, esperamos renovar nuestro amor, reavivar la llama en nosotras para que podamos entregarnos cada vez más a solo Dios.  El proceso que seguiremos tiene como símbolo la imagen de la leña que añadiremos cada día para alimentar el fuego.  La llama que arde es la energía vital que está unida a la energía creativa presente en el comienzo del universo.  Ojalá cree en nosotros más vida – nueva vida que nos ayude a vivir en comunión cada vez más profunda con nuestros hermanos y hermanas y con todo lo que existe a nuestro alrededor.  Es lo que hoy el mundo necesita de nosotras..”


 








En el centro de la sala, un poster con las palabras: Las Misioneras estamos conectadas.


 


Al comienzo de la oración, se enciende una vela en el centro de la imagen del fuego, y la llama simboliza nuestro celo para la Misión.


 


“Todas las cosas fueron hechas …” Jn 1:3


 


A las Hermanas se las invita a centrar su atención en la luz, en la llama.  Música de fondo para ayudar a crear un clima de oración. 



 


 







Dejemos que la llama evoque la creación primordial, acontecimiento que tuvo lugar hace billones de años. Partiendo de una nada fértil, de un gran fuego que se elevada en todas las direcciones. Entonces nació el Universo. La palabra de Dios se pronuncio allí. El Artista divino, estaba creando allí. Tú y yo fuimos amados allí.