Jornada Mundial de la Jueventud - 2013

Se celebra normalmente de dos maneras: cada año en las Iglesias locales y con el Papa en Roma, el Domingo de Ramos; cada dos años con encuentros internacionales, en un lugar distinto cada vez, con un programa que abarca todos los continentes.

La jornada mundial de la juventud es un evento que

 

se realiza cada dos años con el fin de que todos los jóvenes

 

del mundo se animen a anunciar a Cristo

 

 

La jornada mundial de la juventud es un evento que se realiza cada dos años con el fin de que todos los jóvenes del mundo se animen a anunciar a Cristo, tomando como recursos la alegría y el amor que produce anunciar a Cristo.

 

Se celebra normalmente de dos maneras: cada año en las Iglesias locales y con el Papa en Roma, el Domingo de Ramos; cada dos años con encuentros internacionales, en un lugar distinto cada vez, con un programa que abarca todos los continentes. La ciudad para los encuentros internacionales la elige siempre el Santo Padre, quien la anuncia habitualmente el Domingo de Ramos del año anterior o, si no, al término del encuentro internacional precedente.

 

Cada año, el Papa envía a los jóvenes de todo el mundo un Mensaje para la siguiente Jornada Mundial de la Juventud.

 

Tres palabras del Papa en el mensaje de este año a los Jóvenes:

 

Alegria

“…Esta es la primera palabra que quisiera deciros: alegría. No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener muchas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros; nace del saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, y ¡hay tantos!Sigamos a Jesús. Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Y, por favor, no os dejéis robar la esperanza, no dejéis robar la esperanza. Esa que nos da Jesús

 

Cruz

He aquí la segunda palabra: cruz. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz… ¿Por qué la cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que nadie puede llevárselo consigo, lo debe dejar… La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito eso que ha hecho él aquel día de su muerte.

 

Jóvenes

Y esta es la tercera palabra: jóvenes. Queridos jóvenes, os he visto en la procesión cuando entrabais; vosotros tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre: un corazón joven incluso a los setenta, ochenta años. Corazón joven... Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar… vosotros no os avergonzáis de su cruz. Más aún, la abrazáis porque habéis comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo… Lleváis la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La lleváis respondiendo a la invitación de Jesús:  «Id  y  haced  discípulos  de  todos  los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año. La lleváis para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz. Queridos amigos, también yo me pongo en camino con vosotros, desde hoy, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz de Cristo. Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. »

 

Francesco I