El 8 de febrero de 1861, hace 150 años

2011 es un año “santo” para toda la Familia de Pedro Bienvenido Noailles. El 8 de febrero de 1861, hace 150 años, la historia de la Sagrada Familia de Burdeos marcó un hito importante.



********************************************** 


2011 es un año “santo” para toda la Familia de Pedro Bienvenido Noailles. El 8 de febrero de 1861, hace 150 años, la historia de la Sagrada Familia de Burdeos marcó un hito importante.


 


Todo había comenzado en el Seminario de Issy, cerca de París, allí cuando era joven seminarista, Pedro Bienvenido Noailles entregó su vida.  Como todo joven soñó… pero sus sueños tenían la solidez de su fe, su esperanza era fuerte como una roca y su amor quería abarcar el mundo. Pronto lanzó la nave, comenzó un rumbo, que nunca recorrió solo. Como ocurre a veces en los inicios, consciente de sus límites,  sintió la duda,  pero Jesús en la Eucaristía manifestó su aprobación y pudo continuar seguro con aquella Bendición milagrosamente visible de Dios.


 


Lanzarse al mar es un riesgo, pero él nunca puso límites. Tampoco buscó el sosiego del puerto, ni la seguridad de la tierra firme y formó un equipo… una comunidad… una Familia formada por personas de todos los ambientes y vocaciones. Las necesidades de quienes surcan un mar en tempestad son inmensas, acogió toda clase de colaboradores.


 


Han pasado 150 años, desde aquel 8 de febrero de 1861 en que Pedro Bienvenido Noailles llegó a su plenitud, la Familia que él fundó, sigue navegando y, según sus posibilidades, respondiendo  a toda clase de llamadas,  intentando vivir el espíritu de SOLO DIOS. Con la mirada  puesta en la humildad y sencillez de Nazaret,  realiza su Misión de crear comunión, extender y fortalecer la fe en todas las clases sociales, formando una sola Familia, que hoy nos abre a una nueva visión del mundo… a un nuevo modo de relacionarnos con Dios, con la humanidad y con toda la creación. Misión de formidable actualidad.


 


Pedro Bienvenido Noailles, cuya heroicidad de virtudes fue declarada el 8 de febrero de 1988, acompaña también ahora a esta Familia y de modo particular a quienes piden su intercesión. Son continuos los favores que muchas personas reciben y esperamos que llegue pronto el día en que podamos verlo proclamado “Beato” por la Iglesia. Sería una ráfaga de brisa que hincharía un poco más las velas de nuestra nave, al servicio de la Iglesia, de este mundo tan turbado que busca la serenidad y la solidez de un amor indestructible.


 


Mª Carmen Leach