VIA CRUCIS – EL CAMINO DE LA CRUZ

La Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación organizó un Via Crucis el domingo 10 de abril en Roma. Recorrimos aproximadamente 5 Km. y participaron 50 personas, hombres y mujeres incluyendo algunas hermanas de la Casa General.










CAMINANDO Y REFLEXIONANDO SOBRE LA CRUCIFIXIÓN ACTUAL DEL CUERPO DE CRISTO

 


 


La Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación organizó un Via Crucis el domingo 10 de abril en Roma. Recorrimos aproximadamente 5 Km. y participaron 50 personas, hombres y mujeres incluyendo algunas hermanas de la Casa General.


 


Comenzó el día con una corta celebración eucarística cargada de sentido. Después de la homilía el celebrante nos invitó a compartir,  en pequeños grupos cómo nos había impactado  y desafiado la Palabra de Dios:


 


·       ¿En esta liturgia de la palabra que es lo que le ha  impactado?


·       ¿Por qué?


·       Comparta  una experiencia que haya  fortalecido su fe en Cristo.


 


Al final de la Eucaristía comenzó el Vía Crucis.


 


Vivimos esta jornada en solidaridad con los que sufren en el mundo entero, caminamos por las calles de Roma parándonos en los lugares más significativos. Una estación de ferrocarril construida por el dictador Mussolini nos invitaba a orar por todos aquellos que sufren bajo  las dictaduras de hoy; en el cementerio militar oramos por el fin de todas las guerras;  el puerto, nos trajo a la mente el sufrimiento causado por el colonialismo.  Cuando llegamos a la casa de la comunidad de San Egidio recordamos a millones de personas generosas,  que en todo el mundo se entregan para cambiar la sociedad; para frenar el deterioro del planeta;  ayudar a los enfermos con adicciones; sin olvidar los sufrimientos del pueblo judío.


 


Esta experiencia nos llevó a reflexionar sobre cómo la gente experimenta la liberación a través del sufrimiento. En Jesús encontramos la esperanza y la fuerza para trabajar por la Justicia y la Paz. El Espíritu de Jesús que sigue viviendo en nuestro mundo,  es el  que a través del poder de su resurrección, mantiene viva la posibilidad de seguir trabajando por la liberación de los  pueblos que sufren. No debemos perder la esperanza contemplando la situación actual, sino más bien seguir adelante con amor y alegría promoviendo la justicia y la solidaridad con los desamparados. 


 


 







Dios y Señor, te damos gracias por el don de la vida. Tu Hijo Jesús, Camino,  Verdad y  Vida,  nos ha hecho libres para adoptar una nueva forma de ser, hablar, perdonar, y amar. Nos sigue inspirando a lo largo de este camino de compasión, de santidad. Ayúdanos a ver, para responder con  amor y  vivir con justicia  llevando el mensaje de alegría  y la Vida del Resucitado a todos los que nos encontremos en el camino. Amén."