21 de marzo Día Internacional contra la Discriminación

La discriminación es un problema cada vez mayor en nuestra sociedad, y de gran actualidad. Vivimos en un mundo globalizado, mediático, hecho de imágenes, de situaciones que generan conflictos: inmigración, nómadas, paro, homosexualidad, pobreza o sencillamente personas disminuidas.






21 de marzo Día Internacional contra la Discriminación


 


La discriminación es un problema cada vez mayor en nuestra sociedad, y de gran actualidad. Vivimos en un mundo globalizado, mediático, hecho de imágenes, de situaciones que generan conflictos: inmigración, nómadas, paro, homosexualidad, pobreza o sencillamente personas disminuidas.


 


La globalización que nos ha abierto a muchas realidades e intercambios económicos, sociales culturales,  no nos ha ayudado a acoger lo diferente. Todas estas realidades que nos transmiten los medios de comunicación poco a poco van reduciendo nuestra capacidad de juicio, de crítica, nos impiden considerar todos estos problemas en profundidad. Sin darnos cuenta creamos prejuicios que dificultan la acogida y la capacidad de escucha.


 


Es necesario considerar estos problemas en su situación real. Por ejemplo el problema de la inmigración hay que considerarlo  bajo varios puntos de vista. En primer lugar hemos de comenzar por nosotros mismos. Muchas veces la discriminación comienza en nuestro corazón, basta un modo diferente de ser, de sentir, de llevar a cabo una actividad o sencillamente de que se haga una cosa de  manera diferente a como yo lo haría para que se cree  en mí una opinión negativa en relación con esa persona hasta llegar a discriminarla y en algunos casos a excluirla.


 


El primer paso concreto es no dejarse influir por nosotros mismos, entonces seremos personas libres, daremos el justo espacio a los demás creando vínculos profundos que nos unen, nos hacen semejantes a los demás y nos ayudan a considerar el mundo como una comunidad diversa y complementaria.


 


Este camino, que se  va haciendo dentro de nosotros,  nos hace conscientes de las ideas equivocadas que tenemos hacia el otro que es diferente a mí. Camino que compromete a todos a niveles diferentes.


 


Este Día Internacional constituye una llamada no solo social, religiosa o moral sino humana. El concepto de persona y su dignidad incluye el respeto que crea una nueva mentalidad: “el otro” no me infunde miedo, desconfianza o frustración, al contrario, si la acojo y la considero igual a mí, con los mismos derechos y deberes estoy poniendo las bases de una nueva sociedad.


 


En los últimos meses he vivido una situación delicada y difícil  en un campo abusivo de rumanos: una mujer joven con seis niños y esperando otro me pedía que mediara para que en el consultorio del barrio le interrumpieran la gestación.


 


 


 


Para muchas mujeres rumanas, el aborto es un anticonceptivo que usan normalmente. Yo no comprendía la situación que vivía esta mujer. Después del tercer encuentro sentí que tenía dificultad de aceptar esta interrupción, ya que dos años antes también había interrumpido otro embarazo. Interiormente sentía que estaban naciendo en mí prejuicios, reacciones negativas. Intenté no escuchar esas voces que me impedían ver el problema real y me cerraban en mí misma. Escuchándola he sido capaz de decirle que no  compartía su elección, pero respetándola la deje libre. Mientras me alejaba de su “casa” y la dejaba rodeada de sus seis hijos serenos y alegres, sentía dentro de mí un dolor muy fuerte, pensando en lo que vivía esta mamá joven de 29 años sin el apoyo del marido que acababa de salir de la cárcel.


 


Algunos días después, al final de la mañana esta mujer me llamó por teléfono para decirme que “había escogido la vida”, y con alivio y alegría me invitaba a buscarle una cochecito y alguna ropita para su futuro séptimo hijo. Le dije que no tuviera miedo y que confiara en el Señor.


 


Fue suficiente  profundizar en la situación real de esta mujer dejándola libre para que se sintiese serena y realizada como mujer y como madre.  Esta experiencia me hizo comprender que los demás perciben nuestros movimientos interiores de acogida u hostilidad y alejamiento y esta percepción determina sus elecciones en la línea de realización de la persona. Me inundó una gran alegría al sentirme casi madre de una nueva “jitanita”.


 


Olga Sacoccio


Comunidad de Montenevoso


Roma